Una nueva sesión de Café con Kant nos trae a la sala la visita de alguien muy especial el Dr. Jesús Navarro Reyes, con el tema “¿Existe una filosofía contemporánea?”
En este tema Jesús nos va a llevar por algunos de los vericuetos del pensamiento occidental que durante siglos nos hemos estado planteado, y que como comprobaremos a lo largo de la sesión, son preguntas que también muchos de nosotros nos hacemos a lo largo de nuestra vida.
“Decía Ortega que el hombre es el único ser que no tiene una naturaleza definida sino que es un ser cuya naturaleza está en construcción”.
Así comienza nuestro organizador, Nizzar Vizcaíno. “Esta tarea de construirnos a nosotros mismos es nuestra más alta responsabilidad como individuos y, de la manera más humilde que nos es posible, el espíritu de Café con Kant no es otro que ofrecer un pequeño granito de arena a esta tarea de construcción. Por este ciclo han pasado y, esperemos, seguirán pasando grandes profesionales de la Filosofía; doctores, catedráticos, investigadores etc. Y a pesar de las distintas cosas que hayan podido acercarnos, descubrirnos y, en definitiva, transmitirnos; no es tan importante lo que dicen como la acción propia de decir, de estar aquí. En Café con Kant esta tarea de construir no sólo nos compete a los que nos situamos en este escenario, sino sobre todo a vosotros. El construir-nos es tarea de todos”.
Y da comienzo nuestro invitado planteando una cuestión: hoy en día la filosofía atraviesa por una importante cuestión: el problema de la unidad en filosofía.
Digamos en primer lugar que hay dos grandes escuelas en el mundo: la filosofía continental y la filosofía analítica.
La filosofía analítica suele hacerse en los países anglosajones (aunque ni mucho menos exclusivamente, como pudimos comprobar con nuestro inestimable Ramón Queraltó la temporada pasada), y es la que suele tratar los temas de lógica, filosofía de la ciencia, etc.
La filosofía continental es la típica filosofía francesa y alemana, heredera de la tradición de los grandes filósofos de los siglos XVI al XX.
La cuestión es que estas dos escuelas parece que cada vez se diferencian más. Esto no pasa en física, literatura, etc. Este cisma tan radical sólo se da en filosofía.
A partir de aquí Jesús nos plantea dos visiones para abordar este problema.
Por un lado está el método doxástico, que estudia las creencias, pensamientos acerca de, opiniones, teorías, etc., todo tipo de estados mentales de los filósofos que sirven para concebir el mundo de una determinada manera. Si tú quieres aprender filosofía, aprendes entonces las creencias, teorías y opiniones mismas de los filósofos.
Desde este método tendremos un problema para resolver esa desunión interna que sufre la filosofía, pues desde este punto de vista sólo se analiza si las teorías son verdaderas o falsas y si están justificadas. Esto supone que gran cantidad de sistemas y pensamientos son irreconciliables.
Por otro lado está el enfoque pragmático. Aquí el centro no son las teorías o las doctrinas, sino las personas, las discusiones y las argumentaciones.
Lo importante aquí no es la doctrina en sí, sino la manera de hacer filosofía. Por ejemplo, Derrida es el creador del deconstruccionismo: “consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas (de ahí el nombre de deconstrucción), mostrando que lo claro y evidente dista de serlo, puesto que los útiles de la conciencia en que lo verdadero en sí ha de darse son históricos, relativos y sometidos a las paradojas de las figuras retóricas de la metáfora y la metonimia”.
Todos somos conscientes del impacto social que esta forma de hacer filosofía ha tenido (recuérdese la película de Woody Allen “desmontando a Harry”).
A partir de aquí, con las numerosas intervenciones de nuestros asistentes y de la guía de Jesús, todos nos convertiremos en filósofos, no sólo para dar opiniones y creencias, sino para hacer filosofía.
Y Jesús nos seguirá planteando auténticos desafíos mentales: “¿Se puede hacer filosofía sin lenguaje?”; “¿puede una canción ser filosófica?”. Uno de los asistentes nos recordará la poesía filosófica presocrática. Y otro nos recordará lo siguiente: “yo creo que sí se puede hacer filosofía sin palabras. Como decía Woody Allen”
Y Jesús va un paso más allá: “y una canción sin letra, ¿puede ser filosofía?”.
Aquí nuestro invitado quiere hacernos llegar a un punto. Si partimos de que hay algo prelingüístico, intuitivo, comprensivo… y afirmamos que esa actividad es filosófica, entonces la filosofía es previa al lenguaje. Y el ponerlo luego en palabras o textos, sería pervertirla , limit 
arla…
Sin embargo, a donde finalmente nos lleva nuestro invitado es a considerar q ue f ilo sofía es cuando tú tienes una intuición, inspiración, idea, o lo que sea, y la expones la argumentas y la debates. Entonces es cuando esa acción se convierte en filosófica. Es decir, la filosofía es un fenómeno eminentemente social. Y lo importante no es el contenido de las discusiones en sí, sino la pertinencia o la relevancia. Y lo que los otros individuos hagan con las ideas captadas. Desde este punto de vista podemos aspirar a resolver el problema de la unidad en la filosofía, y quien sabe si no sólo en la filosofía…
Hemos contemplado una de las sesiones más intensas de Café con Kant. Con una auténtica ovación nuestro invitado se despide, para dar comienzo al rincón del artista.
El Rincón del Artista

Hace mucho, mucho tiempo, cuando la imagen no era aún el mascarón de proa de la transmisión cultural, cuando la atención se centraba más en las palabras que en las formas, cuando aún sabíamos escuchar...en el aire se propagaban las ondas no solo de la información, sino también del misterio, de la magia, de los sueños...
“Decía Ortega que el hombre es el único ser que no tiene una naturaleza definida sino que es un ser cuya naturaleza está en construcción”.
Así comienza nuestro organizador, Nizzar Vizcaíno. “Esta tarea de construirnos a nosotros mismos es nuestra más alta responsabilidad como individuos y, de la manera más humilde que nos es posible, el espíritu de Café con Kant no es otro que ofrecer un pequeño granito de arena a esta tarea de construcción. Por este ciclo han pasado y, esperemos, seguirán pasando grandes profesionales de la Filosofía; doctores, catedráticos, investigadores etc. Y a pesar de las distintas cosas que hayan podido acercarnos, descubrirnos y, en definitiva, transmitirnos; no es tan importante lo que dicen como la acción propia de decir, de estar aquí. En Café con Kant esta tarea de construir no sólo nos compete a los que nos situamos en este escenario, sino sobre todo a vosotros. El construir-nos es tarea de todos”.
Digamos en primer lugar que hay dos grandes escuelas en el mundo: la filosofía continental y la filosofía analítica.
La filosofía analítica suele hacerse en los países anglosajones (aunque ni mucho menos exclusivamente, como pudimos comprobar con nuestro inestimable Ramón Queraltó la temporada pasada), y es la que suele tratar los temas de lógica, filosofía de la ciencia, etc.
La filosofía continental es la típica filosofía francesa y alemana, heredera de la tradición de los grandes filósofos de los siglos XVI al XX.
La cuestión es que estas dos escuelas parece que cada vez se diferencian más. Esto no pasa en física, literatura, etc. Este cisma tan radical sólo se da en filosofía.
A partir de aquí Jesús nos plantea dos visiones para abordar este problema.
Desde este método tendremos un problema para resolver esa desunión interna que sufre la filosofía, pues desde este punto de vista sólo se analiza si las teorías son verdaderas o falsas y si están justificadas. Esto supone que gran cantidad de sistemas y pensamientos son irreconciliables.
Por otro lado está el enfoque pragmático. Aquí el centro no son las teorías o las doctrinas, sino las personas, las discusiones y las argumentaciones.
Lo importante aquí no es la doctrina en sí, sino la manera de hacer filosofía. Por ejemplo, Derrida es el creador del deconstruccionismo: “consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas (de ahí el nombre de deconstrucción), mostrando que lo claro y evidente dista de serlo, puesto que los útiles de la conciencia en que lo verdadero en sí ha de darse son históricos, relativos y sometidos a las paradojas de las figuras retóricas de la metáfora y la metonimia”.
Todos somos conscientes del impacto social que esta forma de hacer filosofía ha tenido (recuérdese la película de Woody Allen “desmontando a Harry”).
Y Jesús nos seguirá planteando auténticos desafíos mentales: “¿Se puede hacer filosofía sin lenguaje?”; “¿puede una canción ser filosófica?”. Uno de los asistentes nos recordará la poesía filosófica presocrática. Y otro nos recordará lo siguiente: “yo creo que sí se puede hacer filosofía sin palabras. Como decía Woody Allen
Hemos contemplado una de las sesiones más intensas de Café con Kant. Con una auténtica ovación nuestro invitado se despide, para dar comienzo al rincón del artista.
El Rincón del Artista
Hoy vimos el directo, vimos el resultado y al tiempo al narrador, nuestro querido Guillermo; si ese que cuando el tiempo y el azar le permiten nos acerca en este blog las vivencias que se dan en el Café con Kant, esta vez escuchamos su voz...y sentimos su presencia. Las luces del Platea bajaron al mínimo, solo quedó un eco rojo con matices pardos y una música de otro tiempo comenzó a darle ala a los sueños.
Su cercanía y naturalidad logró que nos olvidásemos de él, que el protagonismo fuera de la palabra, que la historia se hiciera eco en cada uno de nosotros.
Cuando la vida te da tanto es de necios no estar agradecido.
Uno de estos necios era Alonso de Ares, a quién el curso del destino iba a dar una bofetada, por querer desmitificar un mundo que no es más que máquina sin sus mitos, sus leyendas y sus pasadizos oscuros y sombras bajo la cama.
A todos hacía felices con su trabajo, al menos a aquellos que se dejaban maravillar por este, sus creaciones se grababan en el corazón de las gentes y transformaban casuchas infames en rincones de ensueño, habitaciones desnudas en cálidos dormitorios capaces de albergar las más bellas historias de amor.
Era capaz este pintor de cambiar la vida de un hombre gris en una algarabía de colores donde ni el paso del tiempo hiciera mella alguna. Pero hay hombre grises que se empeñan en extender su sombra monocroma por el mundo, claro está que esto siempre tiene un precio.
Alonso, el protagonista de este momento que nuestro narrador se ha dispuesto compartir, tuvo que pagar un alto precio por su empeño.
No quisiera revelar cual, pues como dije hace unas lineas, no quisiera hacer una maquina del mundo, y este...es más bello con sus misterios.
Review de Guillermo Fernández y Nizzar Vizcaíno
Maquetación Nizzar Vizcaíno
Fotografía Marta Jiménez
A.C Alcadya

1 comentarios:
Interesante post
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