En esta ocasión hemos tenido un especial Café con Kant invitados por la facultad de psicología, filosofía y ciencias de la educación, en su primera semana cultural conjunta. 
Como no podía ser menos, hemos tenido en las charlas dos invitados de lujo: Isabel Ramírez y Francisco Rodríguez Vals.
Comienza nuestra entrañable Isabel. La escuela Bauhaus. Bauhaus significa casa de la construcción. Estamos en la Alemania de entreguerras, y aparece una diapositiva: “este edificio supone… una colonización de la arquitectura con nuestro entorno”. Este edificio inaugura la arquitectura de los rascacielos: las fachadas son cortinas de cristales Aparece así, comenzando por la arquitectura pero extendiéndose a otros muchos campos, una idea fundamentalmente nueva, revolucionaria: El diseño tiene que adaptarse a la función del objeto. el A partir de ahora la estética formará parte del proceso de producción. Es la era industrial, la era capitalista, el progreso y el utilitarismo. ¿Qué aspecto tendrá una realidad en la que se incluye en el proceso de producción cual cadena de montaje, además de el metal, el cristal, las los mecanismos… la belleza? Este es el resultado: la escuela de la Bauhaus.
Se trata de una arquitectura de rectas, ángulos. Estamos después de la I Guerra Mundial, y Alemania necesita una arquitectura barata hecha de elementos prefabricados. Y en el interior de las casas se repite la misma idea: el diseño influye en la vida de la gente, no está simplemente para adornar o embellecer: el sillón cómodo de líneas básicas, mobiliario móvil y funcional. IKEA hereda el espíritu de la Bauhaus funcional y adaptado a la vida moderna. No hay cortinajes, muebles pesados… todo es fácil de limpiar.
La Bauhaus aporta otra idea nueva y revolucionaria que continúa hasta nuestros días: letreros, libros, indicadores, con colores, formas aerodinámicas, planos y curvas rectas… la impresión, el dibujo como mensaje…. Con ellos empieza el diseño gráfico. Y a partir de aquí todo lo
que se vendrá en llamar la estetización de los objetos cotidianos . El arte aplicado a la vida moderna. Tu reloj despertador, la jabonera o el wáter pueden ser obras de arte. “Fuente”, de Duchamp será la obra que haga resquebrajarse los cimientos del arte tradicional.
También surge en esta época una conciencia crítica y constructiva. Se utilizarán diseños tubulares de materiales extraídos de aviones militares: nueva revolución conceptual, que no deja de tener cierta crítica e ironía que hoy, casi podríamos llamar, ecológica.
La escuela Bauhaus también hacía Teatro: su vestimenta es puro diseño, formas y materiales, sombreros de campana, figuras humanas semejantes a piezas de reloj… un valet mecánico que aun hoy en día nos chocaría. Las máscaras de este teatro… nos recuerdan a la del Conde de Montecristo.
Los creadores de la escuela Bauhaus son los que inventaron el flexo, el tente, la cocina dividida en encimera de trabajo y estantería para colocar los cacharros… tuvieron una gran influencia en la vida moderna.
Y a partir de aquí Isabel da un salto a la actualidad. Vamos a examinar ahora lo que se ha hecho después. Es lo posterior, la superación, conservando las líneas básicas, de la escuela de la Bauhaus.
Una de las principales diferencias es que ahora estamos en una sociedad de masas, no en una sociedad de subsistencia. 
Aparece una arquitectura y unos diseños que mezcla lo antiguo con lo moderno. Lo clásico con lo funcional: una lavadora absolutamente minimalista con forma de arco de medio punto, redondeada, lisa y en blanco y negro: arte moderno incrustado en nuestras vidas.
Mesas y sillas hechas con papel reciclado, insertando el concepto ecológico, edificios inteligentes que proporcionan ahorro energético: confort y ecología. Y un pasa más allá: la utilización de la robótica imbricada en nuestra vida cotidiana: la vitrocerámica minimalista, el mando a distancia, el móvil…
…Y EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD.
Richar Avedon consigue un anuncio fotográfico rompedor: el modelo humano no es lo esencial, es un elemento estético más. La publicidad estetiza los objetos, incluido el “objeto humano”.
Isabel termina dejándonos el que es considerado el mejor anuncio publicitario de los últimos veinticinco años. Este spot sigue las pautas del video-arte, y no los esquemas de un anuncio publicitario: “brisa” de AUDI.
Completamente emocionados y subyugados por estas imágenes, despedimos a Isabel y damos la bienvenida a Don Francisco Rodríguez Vals. Su tema: La razón de las emociones.
Don Francisco es realmente cercano. Nos reparte una serie de fotocopias, nos mira con ternura. Mientras el organizador de Café con Kant, Nizzar Vizcaíno le pregunta, Don Francisco entra directamente en materia: “el sentido de tener emociones”. Expresiones como “me siento mal por haber perdido los papeles”, o emociones como la ira… o la vergüenza, ¿qué sentido tienen? ¿para qué sirven? A partir de aquí Don Francisco va a empezar a presentarnos el mundo
de las emociones como un mundo lleno de paradojas.
Actuar conforme a las emociones se ha interpretado como ser esclavos de la animalidad: por ejemplo, se mata por amor. Las emociones incluso se han concebido como algo a ser superado: las pasiones son atentados contra la racionalidad, y el hombre tiene que ser ante todo, razón. Pero … ¿y si esto no es así? ¿Podríamos pensar si no tuviéramos emociones?
Entrando en el debate, nuestro visitante nos va dilucidando una serie de interesantes cuestiones, como que cada cultura tiene cierto domino sobre ciertas pasiones. Por ejemplo, en nuestra cultura, los hombres no lloran. O la cuestión de ¿por qué es necesario fabricar ordenadores emocionales? ¿Se puede ser totalmente inteligente, se puede hacer un ordenador totalmente inteligente sin emociones? Si esto es así… ¿para qué sirven las emociones? La audiencia plantea que las emociones son catalizadores… y Francisco nos cuenta el cas del Doctor Damasio sobro un paciente conocido como Fienas Gage.
“Un capataz que iba triunfando en su empresa, conecta y es amable con los trabajadores, luchador y respetuoso, y un accidente extraño con una barra de hierro que le atraviesa la cabeza, entrando por la mejilla izquierda y saliendo por la parte superior del cráneo. A partir de ahí siguió con sus capacidades intelectuales intactas, pero su personalidad había cambiado. Empezó a ser soez, grosero, violento, perdía los trabajos constantemente, murió en la indigencia…”. Es decir, que el concepto de inteligencia que tenemos es muy especulativo y abstracto, pero olvidamos que la inteligencia, al igual que las emociones surgen como formas para la supervivencia, función que de alguna manera en Fineas Cage se vio afectada.
Con todo esto lo que Don Francisco nos quiere decir es que parece que El sentimiento es un componente integral de la razón . Esta es una de las ideas fundamentales que nos quiere presentar.
Una persona me cae bien o me cae mal, reacciono emocionalmente a un alguien sin conocerlo. Parece que socialmente esto es útil (aunque llevado al extremo, evidentemente no) y a partir de aquí la audiencia plantea nuevos debates:
¿Las emociones son culturales o innatas?
¿Existe una universalidad de las emociones?
Muchas formas de emoción son culturales. Y aquí nos deja Don Francisco otra joya de su pensamiento: “Las emociones son útiles para la vida. Los miedos no hay que perderlos, sino afrontarlos. No se trata de aprender cómo tener miedo, sino a qué tener miedo”. La cultura nos enseña qué objetos del entorno son peligrosos, y por tanto hay que tenerles miedo.
Un oyente nos habla de los estoicos, a lo que nuestro invitado afirmará “no hay que suprimir los sentimientos. Más bien hay que plantearse una educación de las pasiones”. Y casi parece que esto es lo que nos va proponiendo con su charla.
El mecanismo de las emociones tiene que ver con la homeostasis, autorregulación, el poderme adaptar al medio.
Finalmente Don Francisco nos deja con tres funciones fundamentales de las emociones:
1. Son un elemento decisivo en la vida práctica: la razón es emitir juicios, y las emociones hacen este proceso mucho más rápido, automático y certero que si nos perdiéramos en la razón especulativa cada vez que tuviéramos que tomar una decisión.
2. Las emociones son la memoria del cuerpo: Hay una valoración pre-consciente anterior a la experiencia, a la acción. Las emociones son la intencionalidad del cuerpo. Son algo que le pasa al cuerpo. Este es un proceso que se ha ido consolidando durante millones de años, y nos ayuda en la homeostasis con el medio, ya sea natural o social.
3. Por último, las emociones tienen una función social muy importante. Nos ayudan no sólo a adaptarnos a la sociedad, sino a matizarla, construirla, crear nuestra cultura… Observemos si no la cuestión de la culpa en las sociedades católicas o de la vergüenza en la japonesa.
Y en este momento nuestro organizador despide con gran emoción a Don Francisco Rodríguez Vals, para dar paso a lo que ha sido uno de los más extraordinarios y especiales rincones del artista desde que Café con Kant vio la luz.
EL RINCÓN DEL ARTISTA
Tenemos esta vez a Luigi Maraez: músico (cantautor), poeta, pintor, escultor… un verdadero artista en todas las facetas de su vida, un artista del corazón.Luigi, lo primero que nos aclara es que, aunque su nombre parezca italiano, él es sevillano.
Comienza dando una charla sobre Gustavo Adolfo Bécquer. Junto a él se sienta una mujer de exótica belleza.
Luigi nos revela que su nombre es Álime Hüme, que es turca, pianista, compositora y extraordinaria cantante, ganadora de numerosos premios y títulos en su país.
Su mirada y su sonrisa nos recuerdan a las tenues muchachas de Gustav Klimt, o a la venus de boticelli… al final del evento tendremos la oportunidad de comprobar la extraordinaria calidez humana de Álime…
Juntos nos van a sorprender muy gratamente regalándonos un rincón lleno de poesia, sentimiento, vitalidad y calidez.
Luigi tiene algo,y ya con su palabra nos está cautivando desde el primer momento, es algo que capta nuestra ya fatigada atención, un diálogo rápido, directo, no hay información superflua, ni decoración o florituras baladí. No habla de sí, va directo a lo que le interesa: Bécquer. Sus tonos, a veces en susurro, a veces exaltado, otras achaparrada o glotona, tratando de imitarnos a muchos de los personajes que ha ido encontrando por sus idas y venidas por España y el mundo. Parece que nos habla desde el corazón, desde la cabeza, desde los órganos…
Toda la audiencia en silencio. Es todo de negro, barba blanca y tirabuzones castaños.
Su tono aunque a veces exaltado, es siempre contenido. Guarda una fuerza interior profunda, y parece que en todo momento se reserva, qué tamaño no debe tener su mundo interior.
Nos habla del artista integral, del artista vocacional en todas las facetas de su vida. Critica la especialización: en este mundo o eres poeta, o eres pintor o eres actor…
Él cultiva todos los géneros que le interesan, y no le interesa el arte vacío: en cuánto está valorada tu obra, cuánto es tu caché…
“El artista es el intento que hace la naturaleza por mejorar la raza humana”. Nos impresiona la valentía de Luigi.
El artista tiene que ser capaz de integrar su obra en el mundo cercano, el mundo cotidiano… el arte está para mejorar el mundo, para mejorar a las personas. Como dice Alejandro Jodorowsky: “la función del arte es sanar”.
Y a partir de aquí Luigi Maráez nos introduce de lleno, nos lleva cogidos de la mano, vamos a recorrer pasajes de su vida y de la vida de Bécquer.
Una vez se presentó a un premio de pintura. Dejó su cuadro y se olvidó de él. No le habían dado ningún premio, así que pensó que cuando pasara otra vez por allí lo recogería. Cuando a los dos años va a por el cuadro, el conserje le da una dirección de gente que estaba interesada en su cuadro. Él usa muchos objetos reciclados, y el cuadro era un hermoso planetario, los planetas eran minerales de la sierra de Huelva.
El sobre tenía una nota: cómo localizar al autor. Así que Luigi decide llamar a la pareja, y les pregunta si están aún interesados en el cuadro. Ellos le responden que están muy lejos, en Barcelona. Nuestro amigo les dice que no le importa ir. Así que va a Barcelona y coge el dinero y se pone a viajar por todo el noreste peninsular. En una carretera secundaria ve que pone “Monasterio de Veruela, 13 km”. Nadie conocía este monasterio, un lugar absolutamente referencial en la vida de Bécquer. Él no se puede creer que este monasterio esté aun en pie. En aquel frío, aquellas soledades, metido en un sombrero y abrigado en una capa, sólo casas viejas, la noche acercándose… así que va hasta el monasterio, que lo están restaurando dos tipos vestidos de mono, colgados en unos andamios con el cierzo balanceándoles en peligro de muerte…
Decide entrar y encuentra un viajante, después otro, y por fin más gente. Dentro se pone a cantar, algo ya muy interiorizado en él. Cuando se da cuenta el vigilante está detrás de él aplaudiéndole. El resto de las visitas a Veruela también han sido mágicas.
En otra visita se encuentra a un personaje, que era quien regentaba todas las actividades del monasterio, un tipo con una chapela enorme, navarro, al que de hecho llamaban “el chapela”.
Chapela siente un amor devocional sobre Luigi, y le invita a un concierto en el monasterio, sin megafonía, con su guitarra, todo es silencio. Una puerta de fondo empieza a chirriar. Le impide empezar. Se levanta y se pone a buscar la puerta, hasta que la encuentra y la cierra. La gente boquiabierta. Vuelve y da el concierto. Al final alguien le dice que cómo hace eso, si se le podía haber ido el público…
“Exportamos una falsa realidad andaluza nuestra. Tenemos un poeta que comparado con el resto de los poetas españoles, éste es el más elegante, transgresor, configurador de la poesía siguiente de su tiempo, y no hay ni un museo a su nombre, ni una casa museo… no más que una glorieta en el parque de María Luísa”.
“Cuando se quiere hacer este monumento todos los intelectuales de la época miran a otro lado, y si no es por los hermanos Quintero y porque el escultor regala la obra, ni siquiera existiría esa glorieta”.
“Bécquer es un personaje vitalista, alegre, batallador, inquieto, grande y con tanta proyección… así es su obra, y sólo vivió treinta y cuatro años”.
“Cuando está en Soria, escribe El Monte de las Ánimas, basado en leyendas que una anciana del lugar le contaba. Allí visita las ruinas del antiguo castillo, y decide hacer allí un museo. Bécquer es el primero en darse cuenta de la importancia de rescatar la memoria histórica. Que los pueblos que han caído en el olvida, dejan de existir. A pesar de esto, la intelectualidad de Soria de la época, se ríe. Bécquer entonces está dispuesto a poner su propio dinero. Ciento cincuenta años después, San Juan de Duero es el edificio. Tal como él quería, hay allí un museo”.
“El monumento de Veruela es una joya cisterciense, como cualquier otro monasterio cisterciense, pero Veruela tiene que dos hermanos, Gustavo y Valeriano llagan allí y se enamoran, y uno con sus pinceles y el otro con su pluma, lo hacen inmortal”.
“La unión entre los hermanos era tan extraordinaria, que su interrelación parecía más la de dos amantes”.
Hoy Bécquer es un poeta políticamente correcto, pero entonces era un inconformista, como lo es Luigi.
“Los hermanos tuvieron una conciencia especial sobre el asunto. Hicieron una labor de recopilación, de trajes, objetos, saberes populares que estaban a punto de desaparecer. Por esto les llamaron retrógrados. Ellos sabían que un pueblo cuando pierde su cultura y su memoria, muere. Ellos querían rescatarlos. Así que se dedicaron a recopilar, memorias, leyendas, saberes”.
“Aun siendo leyenda, Bécquer utiliza una tercera persona que le cuenta lo que allí fue, y le da realidad a lo que cuenta, a sus famosas leyendas. Bécquer tiene un poder que nos traga.
Los hermanos viven en un ámbito cultural familiar muy rico, y no era una familia humilde. Su padre era pintor, y la intelectualidad sevillana y del extranjero pasaba por su casa. Tenía acceso a una gran biblioteca, la de San Telmo, donde estudió hasta la adolescencia. Sin embargo Gustavo no realizó estudios superiores, y aun así tuvo esa extraordinaria capacidad creativa. La casa de Gustavo Adolfo Bécquer está en la calle Conde de Barajas, con una placa azul de mármol”.
Y así nos fue narrando el gran Luigi Maráez, con su voz especial, cautivadora, aterciopelada, suave… más que hablarnos, nos acariciaba.
Por fin, saca su guitarra, y junto a Álime Hüma comienzan a deleitarnos. Luigi nos dice que prefiere hablar que amenizar, pero ya que se lo hemos pedido… Para terminar, nos habla de Augusto Ferrán, poeta madrileño amigo de Bécquer, que vivió la vida intensamente, rico, y murió loco en un hospicio. Era uña y carne con Gustavo. Ferrán traduce un poema sueco que cuenta la historia de una muchacha que se encuentra con el amor, lo siente durante tres días, y al tercero es engañada. “EPITAFIO DE UNA JOVEN” (Runeberg). Hacen una versión de este poema Luigi y Álime y le ponen música y nos lo cantan.
La voz de Luigi es la de un trovador que ha viajado por el tiempo, pero con una voz grave, templada, temperada, acompañado del coro de ángeles que realiza Álime. “Espinas como el amor, tienen las rosas”. Extraordinario. Voces increíbles. “Madre, no quiero flores sobre mi tumba, tan solo una cruz donde escrita esté mi suerte”. Sus voces están llenas de tantos matices, es como un cáliz de fuente triste y serena, matices que se derraman como cascadas de tonalidades, emocionales…
El público no cabe en sí de gozo. Así termina el especial Café con Kant en la semana cultural de Psicología, Filosofía y Ciencias de la Educación.








1 comentarios:
EN 3 PALABRAS: un interesante blog.
EN 1 FRASE: os invito al mío.
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