ciencia, puede ver todo su currículum en esta página web .Recogido en su asiento en un cruce de brazos, su postura distraída, casi excluida del evento… solo sirve para dar un mayor contraste a la calidez y al reposo de su voz. Es delicioso escucharle. Su voz es una mezcla cálida, seria y sosegante. Esto no nos advertirá del impacto de las ideas que esta tarde van a caer sobre los asistentes.
Y da comienzo la charla. Humanizar la ciencia. Don Ramón nos narra cómo se ha ido realizando un acercamiento entre la ciencia y la tecnología y la Filosofía humanista y la antropología. El mundo se estaba volviendo demasiado sórdido e inhumano, y no es que hoy en día la situación sea muy diferente, pero se han hecho avances: hoy no se pueden apoyar proyectos de índole científico-tecnológico-social sin un estudio del impacto sociológico, y un estudio de riesgos sociales. Esto está sucediendo desde el 2002. Otro ejemplo: la creación del Centro para el Estudio de la Nanotecnología, institución con carácter humanizador en este nuevo siglo.
Pero, ¿qué es lo que sucede con la nanotecnología? Dos cosas. Primera, que supone la tercera revolución industrial, hasta tal punto que se dice que en 20 años tendremos los medios para modificar la especie humana y el conjunto de las especies vivas. Y segunda, en este momento, crucial: la nanotecnología supone la superación del actual callejón sin salida en el que se encuentra hoy en día la ciencia en los campos más importantes.
Ante esta situación el auditorio queda desconcertado. Generalmente pensamos que la ciencia no tiene límites, y que más tarde o más temprano lo podrá explicar todo. Pues bien, nuestro invitado, como quien no quiere la cosa, y sin mostrar las más mínima perturbación, empieza a echar por tierra algunos de los pilares que creíamos fundamentales en nuestro saber científico:
En Física: actualmente no hay manera de conciliar la física de lo muy grande (la física relativista) con la física de lo muy pequeño (la física cuántica), a pesar de los descomunales esfuerzos que se están realizando. Se espera que el próximo acelerador de partículas que se está terminando de construir en el CERN permita encontrar lo que algunos llaman la “partícula divina” o Bosón de Higgs. Lo que resolvería este desencuentro y supondría una verdadera revolución en la física.
En Biología: la teoría de la evolución está en crisis. Casi da la sensación de que
se tratan de mantener a nivel institucional una serie de ideas que cada vez tienen menos apoyo científico. Antes se decía que el 99 % de nuestros genes eran iguales a los del chimpancé. Los descubrimientos más recientes dicen que es del 93 %, y continúa bajando. Don Ramón nos dice que la teoría de la evolución es más una teoría interpretativa, que coge muchas otras teorías y las junta tratando de configurar un modelo. Incluso se pone en duda el concepto de “la supervivencia de los más fuertes”. O que toda la diversidad que hoy en día existe en el planeta sea producto del azar, o que la posibilidad de que el ADN se haya creado por procesos fortuitos es tan altamente improbable que es casi imposible.
Además otras teorías alternativas a la teoría de la evolución cobran cada vez más fuerza: la teoría del diseño inteligente, que afirma que en el proyecto evolutivo se da un diseño, que puede ser interno a la naturaleza, con lo que el azar estaría excluido, o la teoría del evolucionismo neutral, o la teoría del equilibrio puntual.
En Cosmología: el 90 % del universo está formado por lo que los astrónomos llaman “la materia oscura”, una materia que no puede observarse porque no interacciona con la luz (como los agujeros negros), aunque sí con la gravedad. Esto implica que casi todo lo que sabemos del universo podría estar mal interpretado, pues solo es el 10 % restante, y el conocimiento de ese 90 % podría cambiar todo lo que sabemos.
Este es, nos relata nuestro invitado, la actual situación de la ciencia. Necesitamos una revolución científica, y ésta debe ir acompañada de una revolución en el pensamiento, en los valores y en la sociedad.
Por último, cuando ya toda la audiencia está casi arrinconada a los pies de Don Ramón Queraltó, bebiendo literalmente sus palabras, nos termina de fulminar con chok: la noticia del cambio climático es falsa. Es una falacia, y en última instancia, es un negocio. En ese momento se le puede ver sentado, casi arrepantigado, se nota que disfruta, se enciende un fino purito y se deleita. Estamos en casa.
Nuestro invitado, aun estando en la élite científica y académica, no se le caen los anillos a la hora de denunciar las sombras del imperio, del sistema. Nos desvela los entresijos diplomáticos de las políticas internacionales: el Islam, el Sahara, EEUU, Egipto, Irán, etc., las conexiones entre la industria militar y la farmacéutica, o el control tan poco democrático que hay sobre las patentes.
Y como no podía ser de otra manera, Don Ramón se despide a lo grande, con estas palabras: “Si en un futuro os acordáis de esta charla, no recordaréis los contenidos en sí, sino: hay que ejercer siempre un pensamiento crítico, analizar lo que oímos y vemos, sopesar las razones y establecer una conclusión propia, siempre abierta a revisión”.
Él lo ha hecho en vivo, delante nuestra. “Es necesario ejercer este pensamiento crítico para evitar que os engañen. Siempre preguntaros ¿a quién beneficia? Si se descubre, después se puede hacer un relato de los hechos”.
Entre calurosas ovaciones y aplausos, Don Ramón Queraltó abandona la sala.

El café solo...
El diseño inteligente es una teoria que no postula un creador, otra cosa es que los creacionistas así lo sostengan.
Catedrático Dr. D. Ramón Queraltó Moreno
El Rincón del Artista
La hora azul… ¿Cómo narrar lo inenarrable? ¿Cómo transmitir lo que sólo puede ser vivido?
Bueno, creo que les voy a contar un cuento.
Hay dos personajes: Pocoyó y Masotro. Podrían ser Borja y Mario, o Paco y Pepe… realmente no es lo importante… sólo nos interesa saber que s
on los que van a narrar el cuento de los cuentos, el ensayo público, el relato de las mil maravillas…Bueno, por una parte tenemos a los amantes, los amantes de la lluvia, que sólo existían cuando llovía. Tenían que esperar a las tormentas para encontrarse. Cuando ésta terminaba, no quedaba nada, ni amantes ni lluvia.
Luego está la mujer de agua, que sabe que el sol la va a matar, por lo que se esconde en una cueva, y sólo se encuentra con sus amados deprisa, corriendo, sabiendo que solo los días nublados de tormenta son los que cuentan…
Y poesía. Poesía. “Recuerdo nuestro juramento, que el tiempo tiene plumas, y que los pájaros nos harán viejos”.
Se nos ha olvidado decir que junto a Pocoyó y Masotro (Paco y Pepe, Borio y Ma
rja…) salen de entre las sombras del escenario una virgencita que canta como los ángeles, Fátima (no se podía llamar de otra manera, claro), y junto a ella el hombre caracol, al que todos tratan con dulzura y condescendencia, pues en el fondo saben que es un rey venido a menos que se ha enamorado de una guitarra, y toca los acordes como toca su corazón… es su forma de amar.“El hombre más sabio que jamás conocí lo encontré en un bar…”.
Casi sin darnos cuenta la sala comienza a llenarse de camaleones. Por una parte hay un camaleón en un fondo verde… que entonces se vuelve verde. Por otra hay un camaleón en un ambiente gris, que se vuelve gris..., y tenemos un camaleón que frente a un espejo, se vuelve invisible.Pero este cuento de cuentos, este relato imposible, también tiene heridas y desgarros, transformación y delito, las alas del espantapájaros, y poesía… poesía.
”La esperanza es la gaviota que emprende el viaje con las alas quemadas…”,
“el artista reencarnado no habita un solo cuerpo…”,
“yo era el jinete sin cabeza obligado a pensar con el corazón…”,
“tenía sueño de sueños…”,
“ella dijo: tenemos que hablar. Y sólo habló ella”, y sólo habló ella…
Y Borja (Masotro, o Paco… o Pepe, vete tú a saber) nos mira entre divertido e indignado… “y sólo habló ella”, como si él hubiera sido el pobre que la tuvo que aguantar…
Y la virgencita entre cantos gregorianos y melismas exóticos nos recuerda la tristeza
que va por dentro, el drama, por Dios, siempre el desasosiego:“Te veo morir demasiadas veces. Veo tus pesadillas y tus monstruos… aun así no soy capaz de despertarte”.
Casi no oímos ya los versos. Sólo la tristeza que va por dentro.
En este cuento de cuentos vuelve a nosotros el tema inenarrable, aun así, dicho en público, desvergonzado: “pero mi boca sigue sabiendo hacer el mismo trabajo”.
Hay otro personaje, que surge, de entre las sombras de nuestra imaginación, de… nuestra… es la historia del leñador que cortaba sombras de árboles… sombras… de árboles… otra historia de muerte, vida, espera y dinero… “Más que mi asesino, parecía alguien que se hacía cargo de la situación”.
“Quizás pudiéramos prescindir de la caída y encontrarnos en el cielo”,
“las huellas se olvidaron de parar y siguieron adelante”,
“hablaron de bailar con las piernas de madera junto al fuego…”,
“empecé a hablar hasta hacerles entender que existían los
unicornios”,
“de pronto, un conejo”.
Masotro y Pocoyó no están ya para bromas. Esto es demasiado serio. Un día están hablando por teléfono. Además de sus voces empiezan a oír otra conversación que se ha cruzado de dos ancianas de pelo rizado teñido, cejas pintadas y uñas postizas (a su edad, señora…)”sí, en el piso de la playa…”. En ese momento Pocoyó (o quizás fue Masotro) decide guardar silencio. Masotro (o quizás fue Pocoyó) le sigue, y atentamente escuchan la absurda conversación del piso en la playa. Hasta que un poco asqueados cuelgan. “¿E Imaginais que cuando colgamos seguimos escuchando la conversación?”. No es un cruce telefónico, es una interferencia vital, va más allá de lo real, de lo absurdo…Dos genios en el escenario, el hilo conductor la poesía, la música, el ingenio, el humor Dios Santo, cuanto se agradece… nos meten dentro de su mundo. Ya no sabemos si somos ideas en la mente de Borja o de Mario, vamos por la calle y me veo como Borja imaginando un piso con un millón de perros dentro, y el cielo se abre y sobre mis manos cae un conejo… la hora azul ha cambiado mi vida.
“Enero amanece, ella delante, es demasiado guapa… solo me ha dado una pista: porque de todos las formas de amar has escogido la niebla”.
Y por último, la locura: “Catalina, Catalina, Catalina… nos sorprende con sus ecografías de cemento armado. Las 2 en punto. Catalina siempre virgen…”.
La metafísica del humor, el humor de la metafísica.
Pocoyó y Masotro, personajes que por fin se vuelven reales, más reales que nosotros mismos: “podría ser esta la posición en la que muera”.
“Como bailarina dejará huellas, y el cazador que las siga tendrá que actuar como poeta…”.
Y señoras y señores, la función no termina, no acaba aquí, sino que crece dentro de nosotros, hasta que nuestra realidad se da la vuelta sobre sí misma y ya el mundo no es lo que parece… los cuerdos son los locos, y los locos… somos nosotros. Ellos, simplemente se despiden con otro cuento, más bien, con un anti-cuento:"El príncipe valiente, con su espada, esperando que el grito de Munch sobre su amada la despierte. Esta espera, supone una violencia acumulada, sin matar un dragón, sin matar una simple flor, hasta que se escucha el grito de una doncella. ¡AHORA!
El príncipe se levanta, se visite, sale y escupe un enorme gapo sobre un grupo de hormigas… ¡100 HORMIGAS POR MI DONCELLA¡. Una ardilla, la pisa, una tortuga, la despachurra (por Dios, una tortuga…)… ¡POR MI DONCELLA¡… su caballo le mira acojonado… ¡VEN, COÑO! Y ahora se pone a cabalgar, su caballo blanco, musculoso… ¡ESTO VA MUY LENTO, OSTIA! Golpea a su caballo, le da puñetazos, pero el caballo no avanza. Coge el látigo, zas, y no avanza más. Coge la espada, golpea al caballo con ella, lo mata, llega al puente, lo revienta, llega a la torre, y va talando todos los árboles, todos los obstáculos, animales, el oso yogui, ya no es por su doncella, ya es matar por matar…

Review de Guillermo Fernandez
Maquetación, Nizzar Vizcaíno
Fotografía, Carlos Cueto
A.C Alcadya

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